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Año: 38, Mayo 1996 No. 817
N. D. El Dr. Kirzner es profesor de economía en la Universidad de Nueva York. Es miembro de la sociedad Mont Pelerin. Ha sido fiduciario de la Fundación para la Educación Económica (FEE) en la que sigue colaborando como profesor de economía austriaca de la que es, hoy por hoy, uno de sus más destacados exponentes. Fue discípulo de Ludwig von Mises. Posee un doctorado honorífico en ciencias sociales por parte de la Universidad Francisco Marroquín, en la que estuvo recientemente impartiendo conferencias magistrales sobre diversos temas económicos desde lo perspectiva de la Escuela Austriaca de Economía. Este texto fue tomado de la edición conmemorativa de The Freeman, mayo de 1996, publicada con ocasión de la celebración de los cincuenta años de FEE.
CINCUENTA AÑOS DE -FEE- CINCUENTA AÑOS DE PROGRESO PARA LA ECONOMIA AUSTRIACA
Por IsraeI M. Kirzner
Con ocasión del aniversario de oro de la Fundación para la Educación Económica (FEE), los pensamientos de un economista austriaco se centran, naturalmente, en el papel fundamental que la Fundación ha ¡jugado en cuanto a la supervivencia y el resurgimiento de la economía austriaca durante el siglo veinte. El estado de la economía austriaca y sus perspectivas futuras en 1996 son mucho más sanos y prometedores de lo que eran hace cincuenta años. Este ensayo esboza brevemente algunos momentos relevantes de los sucesos que han ocurrido durante estas cinco décadas y destaca la importante contribución de FEE a este respecto.
LA ECONOMIA AUSTRIACA EN 1946
Un observador del escenario Intelectual en 1946 podría ser excusado por concluir que la distinguida tradición de la economía austriaca, aquella tradición que se habla iniciado con Carl Menger, Eugen von Bohm_Bawerk, y Friedrich von Wieser, ya no estaba viva. La Escuela Austriaca, la cual acaso había llegado a la cumbre de su prestigio profesional escasamente quince años antes, y que había gozado de atención generalizada tanto en Estados Unidos como en Inglaterra, virtualmente no existía al finalizar la Segunda Guerra Mundial y era completamente ignorada por la Profesión económica. Las historias del pensamiento económico solían referirse a la Escuela Austriaca en el pretérito. La razón de ello no es difícil de comprender aunque la explicación completa del repentino debilitamiento de la Escuela requeriría un estudio detallado que aún espera su disertación doctoral. Considere algunos de los hechos básicos de la situación:
1. Una variedad de circunstancias -incluyendo la inestabilidad política en Europa ya había esparcido físicamente, desde mediados de los años treinta, a la mayoría de las mentes más brillantes de la escena vienesa de los años transcurridos entre las dos guerras mundiales. F. A. Hayek había sido traído a Londres por Lionel Robbins quien más adelante sería nombrado Lord Robbins a principios de los años treinta. Ludwig von Mises había huído a Ginebra en 1934; Fritz Machlup, Gotifried Haberler, Oscar Morgenstern, y Paul Rosenstein-Rodan (y por supuesto, posteriormente el mismo Mises) siguieron caminos separados hacia los Estados Unidos. Richard von. Strigl habla muerto en Viena durante la guerra.
2. Mises, quien llegó a Nueva York en 1940, había sido despreciado por la profesión económica en los Estados Unidos. No fue sino hasta 1945 que pudo obtener un puesto docente en la Universidad de Nueva York uno muy por debajo de su talla y reputación internacional.
Su obra principal, Nationalökonomie, publicada durante la guerra en Ginebra, no había causado mayor impresión, en gran parte por el lugar y la fecha de su publicación. (El tono intensamente crítico de la reseña escrita por Knight en el tomo de noviembre de 1931 de Económica, tampoco pudo haber ayudado). El puesto como profesor visitante no dio a Mises ni el estímulo ni la oportunidad para tener una influencia intelectual similar a la que había tenido por medio de su seminario privado en Viena, ni le brindaba la oportunidad relajada y sin preocupaciones para enseñar y generar investigaciones académicas, tal como la que había disfrutado en Ginebra.
3. Hayek, quien se introdujo en la escena económica británica con gran éxito en 1931, vio drásticamente reducida su eminencia profesional tras. el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Según la percepción pública había sido derrotado decisivamente por John Maynard Keynes en relación al ciclo económico y la teoría monetaria y por Oskar Lange en relación a la viabilidad del socialismo eficiente. Su más importante contribución reciente, LaTeoría Pura del Capital (1941), fue, al igual que el libro de Mises de 1940, virtualmente ignorada por la profesión en la post-guerra. (En 1948, una referencia a la obra la pintaba como poco más que un replanteamiento de posiciones antiguas expresadas durante los años treinta. En cualquier caso, la profesión ya no estaba interesada en las discusiones anteriores).
Aunque su Camino de Servidumbre de 1944 fue un éxito rotundo, se vio correctamente--como una obra política más que una a través de la cual Hayek contribuía a la economía austriaca. En relación tanto a Mises como a Hayek, el público percibió a la economía austriaca en los años cuarenta como poco más que el residuo ideológico de una moda pasada, producto de una tradición que fue vibrante pero que ahora estaba desahuciada.
4. Los métodos científicos que la economía austriaca había aplicado consistentemente desde Menger pasaban de moda, rápidamente, conforme avanzaba el tiempo. La economía Keynesiana ganaba adeptos, empujando al individualismo metodológico del centro del escenario; el positivismo lógico en la filosofía (con. el acostumbrado retraso cultural) estaba. tomando un control firme sobre la economía, adelantos en la sofisticación de las herramientas matemáticas comenzaban a amenazar la tradición literaria. Los brillantes artículos sobre método, escritos por Hayek en época de guerra y publicados en Económica, los cuales posteriormente se publicaron como La Contra-Revolución de la Ciencia, fueron tempranas reacciones al cambio en la marea, que ya se sentía venir, en relación a metodología económica. Pero sus apasionadas súplicas en favor del subjetivismo y el individualismo metodológico para las ciencias sociales caían sobre oídos ensordecidos.
5. Paradójicamente, un elemento significativo que apoyaba la impresión común de que la tradición austriaca ya no estaba viva, fue el anterior éxito de dicha tradición en influir sobre la economía británica. Un número de austriacos, incluyendo a Hayek y a Machlup (y, hasta cierto punto, a Mises también), habían llegado a creer que lo que era válido e importante de la economía austriaca había sido exitosamente absorbido dentro de la corriente económica mayoritaria. El influyente libro de 1932 de Robbins, La Naturaleza y el Significado de la Ciencia Económica, el cual estaba completamente impregnado de las posturas austriacas de los años veinte, no fue visto como un esfuerzo por cambiar la sustancia de la economía británica. Al contrario, el trabajo fue evaluado tanto por el autor como por otros como un esfuerzo para enseñar a los economistas ingleses que con ajustes relativamente leves en su orientación metodológica, podrían comprender que su propia economía había sido congruente durante mucho tiempo con la variedad austriaca.
Esta visión, de que la economía austriaca había sido completamente integrada al pensamiento mayoritario, sin duda contribuyó al sentir de los jóvenes austriacos de que la dispersión física del grupo de Viena, por distantes universidades británicas y estadounidenses, no constituía una tragedia intelectual. Economistas austriacos brillantes y jóvenes, como Machlup, Morgenstern, y Haberler, se sintieron capaces de desarrollar investigaciones económicas a la par de sus nuevos colegas académicos, sin necesidad de enfatizar cualquier singularidad derivada de su entrenamiento vienés.
Sin embargo, a pesar de todo esto, la economía austriaca no había muerto en 1946, como veremos más adelante. De hecho, en ese mismo momento tanto Mises (en Nueva York) como Hayek (en Londres) profundizaban su propio entendimiento del sistema económico en formas, enraizadas en los discernimientos austriacos, que profundamente influirían sobre el rumbo subsecuente de la tradición austriaca. Su trabajo, pasado cierto tiempo, inspiraría un admirable resurgimiento del interés en esa misma tradición.
LA EXTENSION DEL SUBJETIVISMO AUSTRIACO
A la luz del medio siglo que ha transcurrido, ahora es aparente que lo que ocurría durante los años cuarenta en las obras de Mises y Hayek fue una muy significativa extensión del subjetivismo austriaco. Las circunstancias contienen un cierto drama por cuanto, con toda justicia, al tiempo en que parecía haberse extinguido completamente la tradición austriaca, emanaban de las plumas de Mises y Hayek documentos y libros que radicalmente profundizaron los discernimientos austriacos que habían heredado de sus antepasados intelectuales.
Con toda certeza, estos avances no ocurrieron dentro de un vacío. Mises, por muchos años, había dedicado tiempo a meditar sobre los fundamentos metodológicos de la economía. En 1933 publicó un volumen con una colección de documentos como Grundprobleme der Nationalökonomie (posteriormente traducido como Problemas Epistemológicos de la Economía) muchos de los discernimientos desarrollados en esos documentos habían sido fundidos para formar la base del enfoque praxeológico que Mises adoptó explícitamente en su Nationalökonomie de 1940. Sin embargo, su trabajo de convertir este último volumen en su obra magna, Acción Humana, fue mucho más que una simple traducción. Con seguridad, en cuanto al mundo de habla inglesa respecta, su libro de 1949 fue una extensión significativa del trabajo anterior de Mises.
El trabajo de Hayek durante los años cuarenta, también estaba basado en sus contribuciones pioneras de los años treinta en relación al papel del conocimiento y el aprendizaje en el proceso económico. A pesar de ello, puede argumentarse que su colección de ensayos de 1948, Individualismo y el Orden Económico, ofrecían un enfoque fundamentalmente fresco e integral que no se había presentado ante la profesión hasta esa fecha. Ahora reconocemos que estas extensiones hacia el subjetivismo austriaco por Mises y Hayek, pueden vincularse legítimamente a sus experiencias durante el debate de los años Inter-guerras, sobre la posibilidad, del cálculo económico en el socialismo. Estas experiencias gradualmente enseñaron a Mises y a Hayek que su economía se distinguía de la tradición neoclásica británica y Walrasiana, generalmente aceptada, más que en estilo y lenguaje. Las lecciones que estos dos austriacos aprendieron, respectivamente, constituyeron extensiones complementarias, aunque separadas, del subjetivismo que había caracterizado a la economía austriaca durante seis décadas.
ACCION Y CONOCIMIENTO
Gran parte de la auto-conciencia intensificada de Mises queda capturada en el titulo de su obra magisterial, Acción Humana. La economía era concebida y presentada como la ciencia de la acción humana con «acción» articulada de tal forma que se aparta de la decisión utilitaria o de maximización de las ganancias que forma el ladrillo de construcción analítica de la microeconomía comúnmente aceptada. Se puede afirmar que el análisis de la acción de Mises es único porque incorpora el elemento empresarial de la elección humana. Este elemento refleja el contexto abierto dentro del cual se decide escoger; es decir, refleja la circunstancia de que las consecuencias de nuestras acciones nunca son «dadas» a un presunto agente, sino que siempre tienen que ser supuestas en relación a un medio de absoluta inseguridad, como aquel descrito por F. H. Knight. Esta apertura de la economía misesiana tiene una sutil pero profunda e importante consecuencia para el entendimiento del proceso de mercado. Este proceso ahora se vuelve visible, no como un mecanismo de reloj, generando soluciones instantáneas a sistemas de ecuaciones simultáneas (compuestas por complicadas funciones de demanda y oferta relevantes a un universo de múltiples bienes y servicios), sino enfatizó Mises, como un proceso de supuestos empresariales que cambian continuamente en relación a un futuro abierto. En dicho proceso, la competencia juega un papel, y se expresa por medio de la entrada (o amenaza de entrada) de innovación empresarial.
La ciencia de la acción humana de Mises constituye una extensión del subjetivismo austriaco por cuanto concibe a la acción humana como la «escogencia», incluso respecto al mismo marco dentro del cual el actor se compromete (isimultáneamente!) en la convencional toma de decisiones de maximización. Las escogencias no sólo reflejan y expresan las preferencias subjetivas de la gente, de entre varias alternativas fijas, sino también y para Mises con mayor importancia la valuación subjetiva del agente respecto al rango de cursos de acción alternativos, de hecho disponibles, y respecto a sus probables desenlaces alternativos. Es esta dimensión adicional, para el subjetivismo, que en definitiva da cuerpo al carácter del proceso de mercado empresarial según la perspectiva de Mises.
La contribución de Hayek a la extensión del subjetivismo austriaco consistió en su concentración en el conocimiento y su rol en el proceso de mercado. A través de una serie de ensayos notables que culminan en su ensayo «El Uso del Conocimiento en la Sociedad» (American EconomicReview, 1945) y en su ensayo de 1946 titulado «El Significado de la Competencia», Hayek visualizó al proceso de mercado como uno de aprendizaje mutuo de parte de los participantes. Dicho aprendizaje es requerido si un conjunto de decisiones de desequilibrio es decir, un conjunto de decisiones que hasta cierto punto deben eventualmente frustrarse porque están basadas en una conciencia mutua insuficiente va a ser sustituido por un conjunto de decisiones mejor coordinado. Al enfocarse sobre el conocimiento y el aprendizaje, Hayek ofrecía una visión radicalmente alterada del proceso de mercado una visión subjetivista que dirigía nuestra atención no tanto hacia los precios y los procesos de producción cambiantes, sino hacia las percepciones subjetivas de los participantes de mercado respecto a las oportunidades aprovechables dentro del mercado.
Sin duda existen diferencias entre la visión «empresarial» del proceso de mercado de Mises, y el énfasis de Hayek sobre los procesos sistemáticos de aprendizaje mutuo. Pero es razonable reconocer ambas posturas como extensiones complementarias del subjetivismo austriaco en cuanto a su aplicación a la Comprensión de resultados de mercados. Estas visiones surgieron, como ya mencioné, corno resultado de su doloroso encuentro con malentendidos comunes relacionados a las diferencias entre la economía socialista y la de mercado. Según la visión comúnmente aceptada no había, por lo menos en esa época, un lugar para la creatividad empresarial y muy poco lugar para el conocimiento y el aprendizaje. Por ello, economistas socialistas como Oskar Lange o Abba Lerner podían ser excusados por subestimar grotescamente la sutileza y complejidad con la cual la economía de mercado estimula la conciencia empresarial y así pone en marcha. el proceso sistemático de mejoramiento de conocimiento mutuo. A raíz de verse obligados a. idear con estos malentendidos comunes, Mises y Hayek fueron orientados hacia la articulación de sus respectivos replanteamientos de la teoría del proceso de mercado. No sólo aprendieron que la economía austriaca no había sido exitosamente absorbida por la postura convencional, sino también aprendieron a apreciar, a un grado mayor de lo que les había sido posible hasta entonces, las implicaciones globales del subjetivismo austriaco en la teoría del mercado. Esta apreciación merece ser reconocida como un avance significativo en la economía austriaca.
DESARROLLO POST-1950
A pesar de estas importantes contribuciones por Mises y Hayek, la actividad docente y la investigación en economía austriaca fue bastante limitada después de la primera mitad de siglo. Mises desarrolló un seminario (así como una clase regular) en la Universidad de Nueva York a través de la cual mantuvo viva la tradición. Aunque el seminario incluyó a un número de futuros líderes de la economía austriaca, incluyendo especialmente a Murray Rothbard y Hans Sennhoiz, no dejó de ser una pálida sombra de su «privatseminar» de Viena. Tanto dentro de la universidad como en la profesión en general, Mises era visto como una reliquia de una era pasada.
Si bien le iba, tanto. él como sus aparentemente arcaicas posturas eran toleradas, con mucha frecuencia era rudamente descartado como un ideólogo obscurantista, fuera de contacto con las técnicas de la ciencia social moderna y aferrado a un intransigente conservadurismo pasado de moda que parecía servir los intereses de grandes negocios. Aunque continuó escribiendo una notable cadena de nuevos libros incluyendo particularmente Los Fundamentos Ultimas dela Ciencia Económica (1962) y Teoríae Historia (1957), el impacto de Mises sobre la profesión era casi invisible.
Hayek se había integrado a la Universidad de Chicago en 1950, no tanto como economista sino como miembro de un Comité de Pensamiento Social interdisciplinario. De hecho, sus propios escritos después se concentraron en filosofía política más que en economía pura. En el mundo de la economía académica, las doctrinas keynesianas se habían convertido en la nueva ortodoxia, inclusive la microeconomía neoclásica y más aún la economía austriaca estaba muy a la defensiva. La teoría del ciclo económico de Hayek de los años treinta parecía haberse olvidado por completo: su trabajo más reciente sobre el conocimiento y el proceso económico era totalmente ignorado. Este escritor puede atestiguar, y muchos otros pueden hacer lo mismo, que la economía austriaca no fue ni rechazada ni despreciada por la profesión en las décadas de los cincuenta ‘y sesenta; para la profesión en este tiempo, la economía austriaca sencillamente no existía (salvo, por supuesto, como un capitulo en la historia del pensamiento económico, para ser estudiada a la par del mercantilismo, la economía clásica, o la Escuela Histórica Alemana).
Al mismo tiempo, avances en la economía convencionalmente aceptada estaban empujando y halando el pensamiento económico en direcciones diferentes. Investigaciones importantes realizadas por la escuela monetarista estaban comenzando a socavar el dominio keynesiano, aún cuando simultáneamente fortalecían las tendencias positivas, ya que en gran parte consistía en una economía de construcción de modelos econométricos y procedimientos de prueba empíricos. Avances en la economía matemática incrementaban ampliamente la sofisticación de la teoría pura. Estos desarrollos fueron, ya para principios de los años setenta, reestableciendo la centralidad de la microeconomía neoclásica, pero de tal forma que parecían ensanchar la brecha entre esa teoría y el enfoque austriaco. Estos eventos aparentaban, además, empujar a la economía en dos direcciones distintas: ya sea hacia una senda abstracta y altamente teórica que se despreocupaba olímpicamente del mundo real y se sustraía del mismo, concentrándose abrumadoramente en la elegancia del método matemático; o hacia un camino empírico que utilizaba poderosas técnicas econométricas para establecer relaciones funcionales respecto a tajadas extremadamente angostas de la historia económica del mundo real. Ambos caminos no sólo eran sumamente inatracivos a los admiradores de la tradición austriaca, sino que drenaron la economía de toda emoción para futuras generaciones de estudiantes de postgrado. Esto último puede afirmarse, justamente, dado el beneficio de la percepción hacia atrás. Es probable que todo ello desempeñó un rol en sentar las bases para el resurgimiento en el interés por la economía austriaca, el cual se empezó a manifestar a mediados de los años setenta.
EL RESURGIMIENTO DE LA ECONOMIA AUSTRIACA
Las obras de Mises y Hayek, aunque efectivamente fueron ignoradas durante los años cincuenta y sesenta, no se habían escrito en vano. Y las enseñanzas a las que Mises había dedicado tantos años en la Universidad de Nueva York, aunque en gran parte absorbidas por estudiantes de la maestría, en negocios para quienes el estudio de la economía pura era de importancia secundaria, también estaban destinados a fructificar. Si, en esas solitarias décadas, las contribuciones de Mises eran apreciadas sólo por un puñado de leales individuos, muchos de los cuales no eran académicos, ello cambiaría, aunque paulatinamente. Uno por uno, el pequeño número de alumnos estadounidenses de Mises que obtuvieron sus doctorados bajo su supervisión salieron al mundo a escribir y enseñar. (Algunos, inspirados por su seminario, posteriormente sacaron títulos en otras universidades). Y sus libros, así como los de Hayek, empezaron a ser descubiertos por un creciente número de estudiantes en las universidades alrededor del país. Perspicaces fundaciones privadas apoyaron la formación de una cadena de comunicación que identificó a un grupo de dichos individuos, sedientos de aprender una economía distinta de la que se enseñaba en las aulas de sus colegas o escuelas de maestría. Una buena cuota de esta atención fue estimulada por un creciente interés en el pensamiento libertario, al cual se pensaba que la economía austriaca estaba vinculada de alguna forma. Pero muchos de aquellos que descubrieron la economía austriaca por esta vía le dieron seguimiento posterior, estrictamente por su validez intelectual y científica, muy aparte de las implicaciones ideológicas que muchos podían haber percibido.
La muerte de Mises en 1973 también concentró algo de atención en su vida y obra. Y, en 1974, todo este fermento de actividad e interés culminaron en un evento cardinal, la ahora famosa reunión de South Royalton, en la cual varios conferencistas, incluyendo especialmente a Ludwig Lachmann y Murray Rothbard, presentaron, a través de una serie de conferencias y discusiones que duró una semana, las bases y las principales características de la economía atendida a la luz de la visión subjetivista, una visión enraizada en la obra de Carl Menger y articulada en las contribuciones de Mises y Hayek de mediados de siglo.
Después de la conferencia de South Royalton (y seguramente incentivados por el hecho de que Hayek recibiera el Premio Nóbel de economía en 1974), se vinieron años de crecimiento vigoroso en el número de estudiantes de postgrado que sacaban sus doctorados mientras absorbían y explotaban más a fondo las sutilezas de aquello que separa a la economía austriaca de la economía comúnmente aceptada. Ya para principios de los años ochenta, un número de catedráticos firmemente establecidos en universidades alrededor del país, se autonombraban «austriacos». Centros de enseñanza e investigación austriaca se cristalizaron en la Universidad de Nueva York, la Universidad de George Mason, la Universidad de Auburn, y la Universidad de Nevada en las Vegas. Adicionalmente, a titulo personal, muchos catedráticos alrededor del país, en Europa, y alrededor del mundo, se reunían en seminarios de verano organizados periódicamente, en los cuales se les introducía a la economía austriaca.
Para mediados de los años noventa, el resurgimiento del interés en la economía austriaca había madurado al punto que: (i) muy pocos en la profesión económica no han oído, por lo menos, hablar de economía austriaca; (ii) algunas de las mejores casas editoriales están compitiendo vigorosamente para publicar la nueva oleada de libros austriacos que se están escribiendo (y de hecho, la suma total de obras austriacas publicadas durante los últimos cinco años es impresionante en su volumen, alcance y calidad); (iii) revistas económicas de relieve, por muchos años fríamente desinteresadas en lo que les parecía un enfoque anticuado, han comenzado a mostrar un vivo interés en publicar contribuciones austriacas; (iv) un número de catedráticos que fueron alumnos de postgrado en los años ochenta han obtenido puestos vitalicios como catedráticos en universidades, sólida y explícitamente fundamentados en sus contribuciones a la economía austriaca. Con toda razón, esperamos que el momentum intelectual de esta expansión de la economía austriaca nos lleve a niveles más altos de actividad académica y reconocimiento profesional.
EL PAPEL DE FEE EN LA SUPERVIVENCIA Y RESURGIMIENTO DE LA ECONOMIA AUSTRIACA
La identificación de FEE con la economía austriaca ha sido inequívoca desde su origen. FEE ha enseñado cómo los mercados libres contribuyen a la prosperidad social principalmente a través de los lentes austriacos. No solamente Leonard Read, sino en particular perspicaces fiduciarios de FEE como Larry Fertig y Henry Hazlitt, sentaron el tono intelectual para FEE y trazaron el rumbo de navegación a través de su misión educativa. Fue su visión la que acercó a Ludwig von Mises a FEE en el tiempo en que era virtualmente ignorado en el escenario académico. Fueron los recursos del FEE, y su uso hábil de las herramientas de comunicación y educación pública, que aseguraron la supervivencia del mensaje de Mises.
Deben ser pocos los académicos austriacos del presente, que no recuerdan con profunda gratitud el apoyo material y moral que FEE les brindó, directa o indirectamente, durante los años de soledad previos a la actual resurrección de la economía austriaca. Este escritor puede atestiguar que el primer cimiento financiero para el programa doctoral de la Universidad de Nueva York fue procurado gracias a los buenos oficios de Leonard Read a principios de los setenta. FEE continúa jugando un papel central a la par de las otras fundaciones que tuvieron la previsión de apoyar el resurgimiento de la economía austriaca durante los años recientes. Durante los últimos ocho años, FEE ha copatrocinado y servido de anfitrión en el seminario de verano anual de la Universidad de Nueva York, el cual dura una semana y es dirigido a estudiantes de post-grado y catedráticos de todo el mundo.
La identificación de FEE con la economía austriaca se ha grabado aún más profundamente en su filosofía y actividades desde que su presidencia fue encomendada a la dirección certera del Dr. Hans Sennholz. El es un catedrático veterano de la economía austriaca para miles de alumnos en la Universidad de Grove City, dedicado a esta ocupación desde que terminó su doctorado bajo Mises en los años cincuenta.
Si hoy la economía austriaca ha recobrado una cantidad sustancial de su reconocimiento y respeto profesional, la Fundación para la Educación Económica tiene derecho a reclamar una buena parte del mérito. En la celebración de su aniversario, esta institución con cincuenta años de logros, merece también nuestro reconocimiento y aprecio.
Tradujo: Carroll Ríos de Rodríguez
«La libertad en la sociedad significa que el hombre depende de otras personas, y que éstas a su vez dependen de él. Bajo la economía de mercado, la economía libre, la sociedad es un estado de cosas donde todo el mundo sirve a su prójimo»
Ludvig von Mises (1881-1973)
«Si es correcto defender la libertad como principio, también es correcto defenderla en cualquier campo, ya sea la construcción de carreteras, la educación o el correo»
Leonard Read (1898-1983)