Año XLIX Mayo de 2008 No. 964

Nota del Editor: por considerarlos de mucha importancia y actualidad reproducimos dos artículos del Dr. Manuel F. Ayau recientemente publicados en su columna semanal “Sentido Común” de Prensa Libre. El Dr. Ayau es Rector Emeritus de la Universidad Francisco Marroquín y fundador de este centro.

Manuel Ayau Cordón
Algo que preocupa

Lo que hace falta en nuestra educación adulta es comprender cómo es que la gente sí puede resolver sus problemas si el Gobierno da prioridad a la tarea de proteger los derechos individuales. Lamentablemente, es la gente misma, los supuestamente más educados, los que reclaman a los gobiernos la solución de sus problemas, más aún cuando los puede solucionar usando al Gobierno, pero a costillas de otros. Al final del día, sin embargo, es la intromisión burocrática del Gobierno en asuntos particulares, que lleva a la gente a preferir los inconvenientes de la economía informal (el 70% de la población de Guatemala), en la que el Gobierno brilla por su ausencia. Hoy está generalmente aceptado que los ocho factores económicos que determinan el ritmo del progreso de los países son: 1) la certeza de castigo a quienes no respetan la vida y legítimas posesiones de los demás, ni de los contratos. 2) Política laboral flexible. 3) Comercio libre (no regulado), especialmente para un país pequeño. 4) Infraestructura de comunicaciones. 5) Bajos impuestos especialmente en un país pobre. 6) Mínima reglamentación para evitar corrupción, y las consecuencias de los estorbos burocráticos. 7) Moneda sana. Persiste la idea de que para lograr esas metas basta elegir funcionarios probos, capaces de emitir acertadas medidas en materia económica. Pero, como lo prueban innumerables ejemplos en la, historia, esa idea es ingenua y

termina por ser el principal impedimento para lograrlas. Es evidente que, como todos los gobiernos tendrán la intención de tener éxito, si no lo han logrado no es por falta de intención ni falta de suficiente asesoría, pues en este mundo si algo abunda son los expertos asesores. Lo malo es que en tanto los gobiernos intentan intervenir para solucionar los problemas particulares de la gente, descuidan la protección de los derechos individuales, prevalece la impunidad, los contratos no son seguros, la violencia castiga al pueblo, las distorsiones económicas abundan, y los privilegios empobrecen a todos y enriquecen a pocos. Proteger la integridad de la vida y las posesiones de las personas es tarea de suyo difícil que requiere un Gobierno fuerte, aunque no grande, con una filosofía distinta a la de gobiernos que creen que es su función inmiscuirse en asuntos económicos particulares dizque para resolverlos con justicia. Se piensa, por ejemplo, que corresponde al Gobierno ocuparse de los problemas de salud, de la educación, la vivienda, y creación de plazas de trabajo, etc., porque si no, ¿quién lo hará?, o se piensa que todo será un desorden ineficiente, la jungla del mercado, e injusto. Sin embargo, ya está muy claro que si esos problemas absorben la atención y el presupuesto de un país, se descuida el Poder Judicial, al grado que prevalece la impunidad y descuida la infraestructura de comunicaciones en tanto los derechos individuales quedan sin la protección, necesaria para resolver los problemas que los gobiernos no resuelven. No resisto la tentación de decir que hay que agradecer al cielo que los gobiernos, con sus interferencias y planificación burocrática, no intentan sustituir el orden espontáneo del mercado para solucionar la necesidad más urgente, como es la de producir, transportar y distribuir nuestros Alimentos, pues es seguro que tendríamos famina. El problema es cultural a alto nivel, requiere humildad intelectual, y nos debería preocupar. Manteniendo la pobreza Nuevamente surge el tema de impuestos. Se supone que Impuesto al Rendimiento de las Inversiones, llamado "sobre la renta" (IRS), es un impuesto justo y conveniente porque redistribuye riqueza: lo pagan "los que pueden", y los pobres que no están afectos se benefician del gasto público. Pero un análisis más a fondo sugiere que "los que pueden" pagan a sacrificio de sus inversiones y no de su consumo, y los que "no están afectos" consume menos porque ganan menores sueldos. ¿Acaso hay otra manera de subir salarios distinto al causado por inversiones de capital? Quien invierte, necesariamente tiene que atraer trabajadores para hacer rendir su capital. Para atraerlos tiene que ofrecer salarios o condiciones mejores que las que ya tienen. Algunos patrones perderán a los trabajadores que se van, y otros tendrán que mejorar o equiparar sus condiciones para no perder trabajadores. Es así como cada inversión de capital puja los salarios del país para arriba. Por ejemplo, cuando proliferó la industria tuvo que atraer trabajadores que en esa época trabajaban en la agricultura en condiciones de mucha pobreza. Es obvio que los trabajadores, que acudían, a la industria era, porque preferían esas condiciones es decir, porque experimentaban una mejora a las condiciones de pobreza típica en la agricultura: de subsistencia. Si no iban a mejorar, simplemente no hubiesen cambiado. Ésa migración del campo a la industria obligó, a los agricultores a invertir capital en tractores con implementos que elevarían la productividad de los trabajadores lo cual les permitió aumentar salarios para conservar trabajadores sin que aumentara, o inclusive que disminuyera, el costo laboral por unidad de producción. (i.e. productividad). Cuando los aumentos de salarios aumentan costos, los precios, tienen necesariamente que subir, ya que los clientes tienen necesariamente que restituir a los patronos todos los costos incurridos (inclusive los impuestos), ya que de no ser así experimentarían una continua descapitalización hasta consumir su patrimonio. Cuando los aumentos de salarios se reflejan en los precios, los aumentos resultan nominales y no reales, porque los aumentos de precios anulan sus aumentos dinerarios. Es ingenuo pensar que los aumentos salariales pueden salir de las utilidades, porque, primero, no alcanzan; segundo, si las ganancia están arriba de lo "normal", atraerán, competidores y causarán que bajen al "nivel normal". ("Normal" es lo suficiente para atraer capital de otras actividades, pero no tan bajo que causen fuga de capital a mejores horizontes). Por eso las ganancias arriba de lo "normal" siempre son temporales (con excepción de las que gozan de algún privilegio legal). Por ello es que los salarios no pueden salir de las utilidades.

Paradójicamente, los salarios sólo pueden subir a medida que bajan los costos de mano de obra, como consecuencia de inversiones de capital. Lo demuestra la correlación entre inversión de capital entre países y el nivel de salarios, según el monto de capital invertido por cada plaza. El factor educación es importante, pero es como un tener Ferrari donde no hay carreteras, pues la oportunidad para usar educación la crean las inversiones. La educación misma no produce empleos; aparte de lenguaje y matemáticas, la educación vocacional pertinente se aprende mejor con la experiencia en el trabajo que en el aula, pues las tareas industriales del proceso se diseñan para que sea expedito aprenderlas.